Curiosidades

 

Existe el mito -ampliamente difundido- de que los hombres siempre quedan satisfechos después del sexo, ya que alcanzar el placer les resulta muy sencillo -al menos más que a nosotras-. Sin embargo, la creencia de que se excitan fácilmente y llegan al orgasmo en cada relación, dista bastante de la realidad.

La verdad es que ellos se pueden decepcionar de un encuentro amoroso al igual que vosotras, e incluso tener problemas para alcanzar la excitación necesaria en el juego previo. Eso, entre otros detalles relativos al sexo que definitivamente ¡detestan!

Cosas que los hombres odian del sexo

1. Conseguir la erección no siempre es fácil

Aunque es habitual creer que están siempre listos, lo cierto es que a veces les demora un poco poner las cosas “en su punto”. Peor aún, se sienten presionados de tener un buen desempeño y estar rápidamente dispuestos para la faena, lo que no contribuye en el logro de su objetivo. En ocasiones, el comienzo puede ser desastroso, así que procurad ser benévolas con ellos. Recordad que nada es automático.

2. Desvestirse es un lío

En las películas se muestra una verdadera coreografía entre la pareja protagónica para quitarse la ropa muy sensualmente. Sin embargo, la realidad es otra y hay prendas que lían bastante a la hora de tomar acción. ¿Ejemplo? Los calcetines. Quitárselos con dignidad es todo un arte, y ellos son rudimentarios en estos menesteres. Similar es el caso del calzado. ¿Otra prenda compleja? El cinturón. A veces se traba y seguro vosotras mismas habéis tenido problemas con él. Pues bien, ese es otro asunto que para nada les mola.

3. Apuntar al momento preciso

Es una de las cosas que los hombres odian del sexo, aunque no siempre se converse. Para ellos es toda una complicación saber si vosotras estáis lo suficientemente lubricadas. Tampoco se atreven a preguntarlo, pues se supone que debieran saberlo. En más de una ocasión se han anticipado, y les ha resultado bochornoso.

4. Controlar la eyaculación es más difícil de lo que parece

Varias parejas utilizan el “coitus interruptus” como método de refuerzo a la anticoncepción. Sin embargo, para él dominarlo no siempre es sencillo. Por eso, hay casos en que no pueden controlar la eyaculación.

5. No siempre es satisfactorio

El mito es claro, específico y de amplia difusión: ellos siempre terminan contentos después de intimar. Sin embargo, aunque matarían porque tal cosa fuese real, lo cierto es que tienen las mismas posibilidades que vosotras de lograr un coito satisfactorio. Más de una vez les ocurre que no consiguen llegar al orgasmo o quedan decepcionados del desempeño de sus compañeras, producto de las altas expectativas.

Por supuesto, el hecho de no eyacular es algo que prefieren obviar y evitan a toda costa reconocer que no llegaron al orgasmo. Eso los inseguriza respecto a sus propias capacidades amatorias, así que -aunque no lo creáis- ¡ellos también fingen alcanzar el Paraíso!

Como veis, son varias las cosas que los hombres odian del sexo, por lo que no todo es tan perfecto como parece. ¡A que ni siquiera lo habíais pensado!

9 panoramas ideales para un presupuesto limitado

Salir de la rutina es absolutamente necesario de vez en cuando; hacer todos los días o todo el tiempo lo mismo es agotador. Sin embargo, muchas veces contamos con un presupuesto limitado que nos impide realizar todas las cosas que quisiéramos, y ello nos hace pensar (erróneamente) que sin dinero no podemos pasarla bien.

Pues eso no es cierto, porque hay muchísimas actividades divertidas que podemos hacer en pareja con poco y nada de dinero. ¿Queréis algunas ideas?

1. Paseo en Ferry

Si tenéis la posibilidad de andar en ferry en vuestra misma ciudad ¿qué esperáis? Un paseo de estos es ideal para los amantes de la aventura, y tiene a su favor que es un panorama económico, al alcance de cualquier bolsillo.

2. Ir a ferias libres

Un paseo que puede transformarse en una verdadera búsqueda de tesoros, ya que en las ferias libres podemos encontrar toda suerte de cosas a bajos precios. La entrada es gratis y tampoco es necesario que compren nada, el simple hecho de pasear por los puestos y contemplar la infinidad de objetos os divertirá una tarde completa.

3. Unirse a un voluntariado

Una bonita y diferente manera de compartir tiempo juntos sin invertir mucho dinero es unirse a una agrupación en la cual trabajen como voluntarios. Busquen alguna actividad de interés común en la que os interese participar, como, por ejemplo, una organización de ayuda animal.

4. Ir a museos y exposiciones culturales

En la ciudad siempre hay actividades gratuitas a las que se puede asistir. No está mal considerar también el darse un baño cultural junto a la pareja, admirando esculturas, pinturas o exposiciones fotográficas.

5. Spa en casa

Cuando hace mucho frío o estáis muy cansados, siempre podréis divertiros en casa. ¿Qué os parece implementar un spa en la comodidad del hogar? Solo necesitáis unas cuantas velas, incienso, espuma o bombas efervescentes para el baño y música relajante. Si la bañera es pequeña, ¡no hay problema!, podéis hacer una sesión de masajes con cremas o aceites especiales.

6. Noche de pizza y videojuegos

Para un presupuesto limitado, un panorama sencillo, que nunca falla. Si los videojuegos no son lo vuestro, podéis cambiarlos por una maratón de series o películas del género que más os guste.

7. Karaoke

Dicen que el canto relaja el cuerpo. A todos nos gusta, aunque no lo hagamos tan bien. Podemos buscar algún bar con opción de karaoke, o implementarlo en casa con los recursos que tengamos.

8. Ejercitarse juntos

No necesitáis ser deportistas para realizar alguna actividad recreativa juntos. Podéis ir a caminar, pasear en bicicleta o subir un cerro. Os ayudará a manteneros en forma, salir de casa y conectaros con la naturaleza.

9. Paseo por el día a una ciudad cercana

Para este panorama tampoco necesitáis mucho dinero. Podéis buscar ofertas de viajes en tren o bus a alguna ciudad o pueblo cercano, e incluso, si queréis ahorrar al máximo, llevar vuestra propia merienda y hacer un picnic en el parque.

¿Qué otra idea se os ocurre para un paseo romántico con un presupuesto limitado?

 

La amistad es tan importante como el amor. Y existen muchas formas diferentes de tener el corazón roto. Así como vivís un proceso de duelo al romper con vuestras pareja, cuando os distanciáis de una gran amiga después de una decepción, sentís un vacío infinito en vuestra vida. Es decir, una pelea amistosa puede producir un impacto psicológico aún más fuerte que el desamor. Desde el punto de vista de la inteligencia emocional, ¿por qué motivo duele más esta herida desde el punto de vista?

Razones por las que una pelea amistosa duele más que una pena de amor

1. Compañía vital

Las alegrías aumentan cuando se comparten con las amigas y las tristezas se alivian a través del consuelo. Es decir, la amistad produce un efecto terapéutico tanto en los momentos felices como en las situaciones de vulnerabilidad. Es decir, la experiencia vital de la amistad se da mucho tiempo antes del primer beso o la primera cita. De hecho, cuando recordáis los mejores momentos de vuestras vidas – desde la niñez – observáis la presencia de amigas que son importantes para vosotras.

2. Profunda conexión emocional

Aristóteles afirma: “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos”. En definitiva, podéis llegar a sentir una conexión emocional tan profunda con vuestras amigas, que cuando el vínculo se rompe necesitáis vivir un proceso de duelo para sanar las heridas. Una amiga es una confidente, conoce vuestros secretos. Sois dos personas diferentes, sin embargo, en muchos momentos también sois espejos.

3. Efecto dominó

Cuando os distanciáis de una amiga, podéis perder también a otras amigas comunes. Es un hecho que la situación afectará al grupo completo, ya que algunas personas toman posiciones en favor de una o de otra. Cuando observáis que esta situación personal ha tenido repercusiones a nivel grupal, también os sentís más vulnerable.

4. Vínculo fundamental

Es posible ser feliz sin tener pareja, pero no es posible serlo sin contar con buenas amigas. Es decir, estos vínculos son esenciales tanto en vuestras etapas de soltería como cuando estáis contentas y enamoradas. Las amigas son testigos de vida. Y este tipo de relaciones son elementales para practicar las habilidades sociales y disfrutar emociones tales como la amabilidad, gratitud, empatía, admiración y cariño incondicional.

5. La amistad como un pilar

Decís adiós a vuestra confidente, a esa persona que lo sabe todo de vosotras. Cada vez que vivís una situación que os apetece compartir, vuelve a vuestras mentes el recuerdo de esa amiga que ya no tenéis a vuestro lado. De este modo, le echáis de menos en la vida.

El desengaño que produce una amistad puede ser incluso más amargo que la herida que produce el desamor. Esto, ya que no sólo es posible vivir un flechazo en el amor, sino que también podéis experimentar química emocional con una persona en el plano amistoso. Y en las mujeres, este tipo de relaciones eleva el nivel de autoestima, mejora la salud emocional, fortalece la resiliencia personal, eleva el estado de ánimo e incrementa el optimismo. Una amistad nace con vocación de eternidad, y cuando se rompe, abre paso a la amargura.

Vosotras, ¿habéis sufrido un quiebre amistoso? ¿Extrañáis a aquellas camaradas?

Aunque tengáis experiencia en relaciones de pareja, eso no evitará que cuando quedéis con una nueva persona estéis nerviosas o temiendo el qué dirán. Eso es normal y para que os relajéis un poco, os describiremos algunas situaciones en las que es común sentir ansiedad en la primera cita.

1. Reunir demasiada información

Seguro más de alguna vez habéis pretendido ir sobre seguro, reuniendo la mayor cantidad de información posible respecto de la otra persona, cual agente del FBI: sabéis quienes componen su familia, cuál es su domicilio y talla de ropa. ¡Pero no demostréis saber más de lo que os cuente!, o sin duda pasaréis por psicópatas (¡que susto!).

2. Brindar demasiada información

Contrario al caso anterior, ésta es otra forma de tapar la ansiedad: parlotear sin parar – y si que os pregunten – toda vuestra vida y milagros, con detalle. Si caéis en esto, es posible que la otra persona se lleve una impresión errónea de vosotras y que dejéis poco espacio al misterio (y el encanto de descubriros poco a poco).

3. Irse a blanco

Una consecuencia de la extensión de las redes sociales es lo frustrante que resulta cuando vuestro interés amoroso os saluda por WhatsApp o Facebook y vosotras no tenéis idea de qué decirle, porque os habéis quedado en blanco. No os fustiguéis, porque eso es normal.

4. Sobrecargar el vestuario

Una muestra habitual de ansiedad en la primera cita es que, en vuestro afán por vestir bien y parecer sensuales, os ponéis cosas que a diario no usaríais. Está bien querer realzar la belleza, pero ante todo, intentad ser naturales. Que no exista una gran distancia entre lo que sois y como lucís ese día.

5. Generar expectativas

A mucha gente le pasa que, después del subidón de haber quedado con una persona que le interesa, evalúa las posibilidades y ve que no es para tanto. Puede ser que, en el ardor del momento, os habéis enviado mensajes a todas vuestras amistades para contarle con quién vais a quedar y que luego os arrepintáis.

6. Malinterpretar las señales

Entre seres humanos siempre se logran momentos de complicidad, y lo normal es que al desear dar un beso a otra persona siempre se den señales. Pero os podéis encontrar con que, cuando vosotras habéis creído captar eso, vuestro interlocutor en realidad quería contaros sobre su abuela. Suena kafkiano, pero sucede.

7. Amigas desubicadas

Si sois demasiado jóvenes y tenéis amigas del alma que aún no maduran, es probable que ellas quieran dinamizar su día comprobando cómo va vuestra cita y se aparezcan por la cafetería donde habéis quedado o pasen por delante. Es una situación muy incómoda y os generará aún más ansiedad. Por eso, prohibidles tajantemente hacer algo así o no les proporcionéis mayores detalles sobre la cita.

8. Tomar la cita como si fuese un examen

La ansiedad os puede jugar una mala pasada respecto al encuentro, haciendo que en lugar de disfrutar de los momentos, os sintáis como si estuvierais rindiendo un importante examen de admisión o una entrevista de trabajo. ¡Tomadlo con calma! Sed vosotras mismas, actuad naturales y tened presente que si resulta, bien, y si no, no pasa nada.

Vosotras, ¿habéis sido víctimas de la ansiedad en la primera cita?

Estar en pareja implica una serie de experiencias compartidas y también demostraciones de afecto constantes, pero no todas las mujeres desean lo mismo de una relación. Muchas de vosotras seguro no sois fanáticas de compartir la cama o la TV, pero sobre todo de la pérdida de espacio personal.

Si sois de las que odian acariciar a sus parejas, seguro entenderéis estas 13 situaciones:

1. Despertar en medio de un río de sudor

Dormir con alguien, incluso durante los días de frío, siempre da como resultado capas y capas de sudor sobre vuestro cuerpo (y no es sexy).

2. Sentirse prisioneras bajo un brazo pesado

Justo cuando os despertáis para una visita de emergencia al baño, descubrís que estáis atrapadas bajo un brazo grande y pesado, del cual difícilmente podéis zafaros.

3. Compartir la TV (o no poder ver la mitad de ella)

Tener que ver programas aburridos sólo porque vuestras parejas quieren estar con vosotras, o peor aún, que os tapen la mitad de la pantalla con sus piernas, en medio de vuestro programa favorito, seguro es algo que os exaspera.

4. Los ruidos y olores corporales

Aunque al comienzo de la relación un ruido estomacal o que se os “escapara” algo parecía gracioso, que vuestra pareja ventile descaradamente las cobijas para eliminar el mal olor de sus funciones corporales, ya no os hace chiste.

5. Compartir la almohada

Cuando llegáis al punto en que una cabezota os roba más de la mitad de la almohada, dejándoos sólo un pequeño espacio, sabéis que será una larga noche de incomodidad.

6. Que no podáis dormir en vuestra posición favorita

Si os encanta dormir en una posición específica, al compartir cama con vuestro chico debéis tener presente que no siempre podréis acomodaros de esa forma, porque el espacio es limitado.

7. La lucha por ganar las cobijas

En una noche fría, cuando buscáis vuestra parte de las cobijas, descubrís que vuestro compañero ha acaparado toda la ropa de cama para él.

8. El olor de los besos matutinos

Los besos apasionados pueden ser agradables en un arranque de romanticismo, pero cuando os toca recibir el aliento de unos dientes sin lavar, definitivamente no sabe a cuento de hadas.

9. No encontrar una manera “cariñosa” de decirle a vuestro novio ¡apártate!:

En ocasiones lo único que deseáis es un poco de espacio, pero cuando vuestra pareja se pone un tanto “asfixiante”, os cuesta encontrar una manera delicada de explicarle que no es necesario abrazaros cada 15 segundos.

10. Las “sorpresas” nocturnas

Es parte de la naturaleza humana que los chicos tengan erecciones nocturnas; lo que no mola es sentir cada una de ellas en vuestra espalda, cuando lo único que queréis es dormir.

11. Sentir que en cualquier momento os caeréis del sofá

Sea o no amplio el sofá, siempre os toca experimentar esa sensación de que en cualquier momento terminaréis recostadas en el suelo, porque vuestro novio siente la necesidad de ocupar el mayor espacio.

12. La respiración de otro sobre tu cara

Lo que para algunos es romántico, para vosotras es desagradable. Esa sensación de que alguien os está quitando el aire y además lo lanza directamente a vuestra cara, es de lo más incómoda.

13. Que os digan que sois “frías” o “poco cariñosas” por querer un poco de espacio

Vuestra pareja os malinterpreta, tratándoos de frías o descariñadas. Lo cierto es amáis a las personas a vuestra manera y no os resulta necesario demostrarlo invadiendo el espacio personal de otros.

Si sois mujeres que precisan de vuestro propio espacio físico y odian acariciar a sus parejas, es importante dejárselo en claro. Ellos deben saber que los amáis, pero a vuestro modo.

Dice la sabiduría popular que dos personas que comparten colchón se vuelven de la misma condición. Aunque no sea para tanto, os vamos a dar unos ejemplos de parejas que combinan sus atuendos a la perfección en su proyección pública.

Alaska y Mario Vaquerizo

Quizás el caso más llamativo es el de Alaska y Mario Vaquerizo, puesto que parece que eligen deliberadamente combinar vestimenta que haga una composición de conjunto. Él con su chaqueta negra de cuero y sus camisetas. Ella con sus vestidos cortos góticos y su maquillaje de labios. Las sombras de ojos en ambos casos, completan el culto al color negro, el cual – bien utilizado – estiliza mucho y le quita años de encima a ambos (sobre todo a ella).

Javier Bardem y Penélope Cruz

Ambos responden al prototipo de pareja de Hollywood clásica. Él, con traje negro de gala y pajarita o corbata, según la ocasión; ella, con vestido largo de color más vivo, pero sin resultar recargado. Además, esa barba “como que descuidada” – que busca el efecto de tipo rudo, propio también de los papeles del actor canario – casa bien con un maquillaje sobrio como el que suele llevar la actriz madrileña, que tampoco abusa de joyas ni complementos.

Clara Lago y Dani Rovira

La pareja cinematográfica de “Ocho apellidos vascos”, Clara Lago y Dani Rovira, también lo es en la vida real. En las galas o presentaciones en que los hemos visto juntos, Dani Rovira tiene un estilo variable, pues es capaz de vestir un traje como una simple chaqueta oscura con una camiseta a juego, en función de la formalidad del evento. Clara Lago es una persona muy versátil en su vestuario, y la hemos visto con vestidos de noche pero también con camisetas sin mangas y una falda, así como con un mono. Como pareja, también notamos la tónica de que si uno de los miembros va con atuendo claro, al otro nunca lo veremos con el mismo color.

Sergio Ramos y Pilar Rubio

Uno de los casos más sonados de parejas que combinan sus atuendos es el del futbolista sevillano Sergio Ramos con la presentadora y actriz Pilar Rubio. En el caso de la madrileña, ésta empezó con una estética grunge que, a medida que han pasado los años, ha moderado hasta hacer habitual el uso vestidos largos con amplio escote. La podemos seguir viendo con chaqueta negra de cuero, camiseta clara y pantalón que, en estos casos, suele coincidir en color con el atuendo de su pareja, más casual.

Victor Manuel y Ana Belén

Finalmente – y en el caso de personas más maduras que pasan los sesenta – destacar la estética de Víctor Manuel y Ana Belén. Sí, sabemos perfectamente que en los años setenta vestían a la moda de la época, pero hoy destacan por combinar muy bien la simplicidad en él (camisetas blancas, chaqueta de vestir negra y pantalones a juego) con la elegancia de ella: vestidos largos y asimétricos que, junto con un maquillaje vistoso pero no excesivo y una permanente perfecta, realzan la imagen de ambos y son un ejemplo de evolución a lo largo de los años.

Y vosotras, ¿conocéis parejas que combinan sus atuendos?

Recorrer el mundo puede ser una experiencia de lo más divertida si elegimos bien dónde ir. Y es que, existen muchísimos pueblos y ciudades con nombres que dibujarán una sonrisa en tu cara y provocarán que quieras hacerte una foto con ese cartel de entrada al pueblo.

Pueblos españoles

– Meadero de la Reina, Cádiz: se dice que su nombre se debe a una breve parada que hizo Isabel II en 1862 para hacer algo que ya te imaginas.

– Villapene, Lugo: una pequeña aldea en la provincia de Lugo con un nombre que no tiene desperdicio.

– Guarromán, Jaén: aunque parezca una broma en spanglish, te sorprenderá saber que es una evolución de Guadarromán, topónimo de origen árabe que significaba algo así como río de los granados”.

– Cariño, A Coruña: si te sientes deprimido quizás deberías probar a pasear por este municipio.

– Malcocinado, Badajoz: si paras a comer aquí y la comida no es de tu gusto, lo último que debes hacer es quejarte.

 

Pueblos del mundo

– Puta, Azerbaiyán: muy cerca de Bakú, la capital del país.

– Fucking, Austria: como te puedes imaginar, han sido muchos los graciosos que han robado el cartel que indica el comienzo de esta aldea austríaca.

– Vagina, Rusia: un nombre interesante, aunque hay que reconocer que nuestro Villapene lucense suena más elegante.

– Kagar, Alemania: si alguien te dice “vete a cagar”, quizás deberías venir a este pueblo y enviarle una foto para que vea que le has hecho caso.

– Joder, Estados Unidos: suponemos que la población hispana del país habrá hecho más de una broma sobre este topónimo.

Sin duda, algunos de los topónimos de estas poblaciones habrá logrado sacarte una sonrisa, pero, además de pueblos, existen también nombres de lugares deshabitados que son de lo más curiosos, como es el caso del grupo de 16 islas llamado Cargados Carajos, al noreste de Mauricio. Definitivamente, viajar puede ser muy divertido.

Aunque en el momento no es agradable que nos den calabazas, cuando pasa el tiempo hay rechazos amorosos que os dan risa. Eso es bueno, porque significa que lo habéis superado. En este artículo os daremos unos cuantos ejemplos cómicos:

Flores y ruegos

Aunque es muy peliculero, el hombre que va con flores a rogar a su amada cuando lo ha dejado sin explicaciones no es correcta, porque probablemente hará el ridículo. Lo que es normal al tratarse de adolescentes, se torna incomprensible a partir de ciertas edades.

Amor de verano

El caso de prendaros de una compañera o compañero de viaje en verano es muy común. El problema es que en septiembre es posible que desaparezca sin dejar rastro ni número de teléfono. Por eso, os aconsejamos que no hipotequéis vuestro tiempo ni arriesguéis vuestros corazones en ligues que no pintan tener buen fin.

La carabina

Llevar una carabina a la cita era un clásico y aún existe quien lo hace, aunque no suele ser lo normal si se tienen dos dedos de frente. Como ejemplo, está el caso de una mujer que siempre lleva a su sobrina a las citas con potenciales parejas.

Ser contactos en Facebook no es ser amigos

Tener a una persona amigada en Facebook no significa que existan determinadas confianzas, aunque hay gente que lo toma de forma extremista. Hay casos de personas que se han limitado a saludar a otra o hacer un comentario agradable en algún post y como respuesta, fueron automáticamente bloqueadas.

Comentarios de libros

Evidentemente, una de las formas de iniciar contacto es hablar del libro que está leyendo la persona que os interesa. Pero una cosa es hacer eso y otra tener que aguantar proselitismo sí, por ejemplo, vuestro interlocutor aprovecha para convenceros de la Fe Verdadera.

Exceso de religión

Una variante de este caso es cuando, en una cita con una persona religiosa, ésta se molesta y considera al otro poco válido porque fuma, bebe o no bendice la mesa antes de comer. Es uno de los rechazos amorosos de antología, pero si lo vemos por el lado bueno, no perderemos el tiempo.

Exposición pública

Aunque cada vez está más demodé, aún existe la persona que se tira a la piscina en público a través de los medios de comunicación declarándose a su amada o amado… sin agua. En este caso, aparte de ser una situación dolorosa, el ridículo es espantoso.

Los que sacan provecho

En la vida siempre ha habido gente con más cara que espalda, como el caso de quien se deja invitar un día a tomar tapas, dos, tres y así sucesivamente… Evidentemente, si es una costumbre y no hay relación de pareja, lo mejor es huir del gorrón (o gorrona) lo antes posible.

Ir demasiado rápido

Cuando somos adolescentes, queremos impresionar a nuestra pareja y solemos hacerle regalos bonitos. Ahora bien, comprar una joya para impresionar a quien no es la pareja puede tener como consecuencia que se rían de quien lo hace en público, asumiendo el papel de pringado.

Como veis, a nadie dan cátedra sobre técnicas de ligue efectivo, por lo que nadie está libre de rechazos amorosos que quedarán para la posteridad. Vosotras, ¿habéis sido protagonistas de alguno?

 

Cuando leéis la sección de horóscopos en periódicos o revistas, la idea general es que pertenecéis a un signo u otro, y eso es inexacto. En realidad, lo que sucede es que el Sol en el día en que nacemos está en uno de las 12 casas zodiacales conocidas. Ésta es la razón por la que mucha gente se decepciona al no sentirse identificada con las características que se asocian a cada signo.

Sin embargo, sí podemos atribuir algunas cualidades genéricas a los signos del zodiaco. En este post, encontraréis una breve reseña de las personalidades más comunes.

Aries

Primero de los signos del zodiaco y puro fuego, representa la expresión exterior, la proyección del ego y, por qué no, un cierto afán de protagonismo. Son intensos, creativos y detestan la rutina.

Tauro

Signo de tierra, práctico, racional y constante. Es apegado a los placeres sensuales y a la vida material. Suele ser un amigo leal y la motivación es su principal impulso para iniciar grandes proyectos. Si no la tiene, le cuesta enfocarse.

Géminis

Representa la dualidad, que al ser bien canalizada puede significar versatilidad para adaptarse a distintos contextos profesionales. Los nativos de este signo son sensuales, creativos e intelectualmente inquietos. Detestan la rutina con toda el alma.

Cáncer

Representa la familia y el espacio personal, asociado al elemento agua. Los llamados “cangrejos” suelen ser personas hogareñas y tranquilas, defensoras a ultranza de sus seres queridos. También son extremadamente sensibles y es muy fácil herirles.

Leo

Asociado al fuego, es un signo de liderazgo, al que le molan los placeres de la vida, por lo que tiende a ser muy gourmet. Es leal y generoso, buena pareja y muy noble, aunque tiende a ser un tanto orgulloso.

Virgo

Gracias al elemento tierra, son metódicos y analíticos, lo que les ayuda a tener éxito en contextos laborales o académicos. Suelen hacer muy buenos juicios incluso en asuntos personales, siendo excelentes consejeros. Además, los nativos de Virgo son encantadores y muy generosos con quienes ganan su afecto.

Libra

Como todos los signos de aire, es versátil, pero también manifiesta mucho interés en conocerse interiormente, alcanzar el equilibrio y actuar con justicia. Son sensuales, magnéticos e intelectualmente inquietos, aunque cuestionan mucho sus decisiones y son un tanto ansiosos.

Escorpión

Su mala fama lo precede, pero ésta es injustificada, porque Escorpión representa la pasión y profundidad. ¡Aunque pueden ser rencorosos y vengativos si tienen razones! Como todos los signos de agua, son emotivos, de amplio mundo interior y se caracterizan por ser buenos amigos.

Sagitario

Representa las aspiraciones elevadas, la vocación y el deseo de plasmarla en la realidad. Son personas alegres y optimistas, capaces de cumplir de lograr grandes cosas; aunque pueden empecinarse con un error toda la vida y seguir creyendo que están en lo correcto.

Capricornio

Es un signo práctico ante todo, al ser de tierra. Suele adaptarse bien a las normas y estructuras sociales del momento, aunque llegan a exagerar en tal convencionalismo. Son intensos en sus relaciones: exigen afecto incondicional y pueden guardar rencor al sentirse defraudados.

Acuario

Es un signo asociado a la originalidad, la transgresión y las personas visionarias, gracias al aire. Los nativos de Acuario gustan de destacar y de romper moldes, aunque tal explosión de energía no siempre es bien canalizada, ni productiva.

Piscis

Es un signo muy emotivo, sensible y sentimental, como influencia del agua. Pueden ser sumamente dulces, imaginativos, amantes perfectos y empáticos, aunque en su estado negativo cometen el error de evadirse y tienen dificultades para concentrarse.

Y vosotras, ¿de cuál de los signos del zodiaco sois? ¿Os sentís identificadas con estas características?

Los seres vivos tenemos biorritmos propios y éstos están condicionados por el clima externo. De la misma manera que las plantas y el resto de los animales tienen un ciclo marcado por las estaciones del año, nosotros también reaccionamos de una determinada manera ante el frío o el calor.

El clima y el comportamiento

Por cuestión de pura supervivencia biológica, una persona que viva en un país tropical hará mucha vida fuera de casa por el calor, mientras que en zonas frías se tenderá a estar más en espacios cerrados. Está lógica también se aplica cuando nos referimos a las estaciones del año en los países templados. En España, más allá de las diferencias regionales, hay cuatro estaciones bien definidas climatológica y pluviométricamente: el invierno, la primavera, el verano y el otoño. Tradicionalmente, nuestra psique asocia determinados valores a cada etapa, como quietud al invierno, renacimiento a la primavera, esplendor al verano y limpieza (o decrepitud) al otoño. Las religiones paganas tuvieron presente este simbolismo y realizaban fiestas para conmemorar los tránsitos, como los solsticios y los equinoccios; no es casual que la Navidad cristiana sea inmediatamente posterior al solsticio de invierno y que la Semana Santa se celebre la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera.

Cambios en el estado anímico comprobados científicamente

Las consideraciones simbólicas se han basado en la sabiduría popular transmitida a lo largo de los siglos, pero hoy existen estudios científicos que sugieren que nuestro organismo funciona de forma diferente según la época del año. El proceso de transición entre el solsticio de verano y el de invierno hace que nuestro cerebro genere una mayor cantidad de melatonina al haber menos horas de sol, lo que nos hará dormir más, pero también influirá en que estemos de peor humor. Quizás una parte del llamado síndrome posvacacional tenga que ver con esta cuestión. Además, el contar con más horas de sol durante las estaciones cálidas, hace que los niveles de testosterona y serotonina tiendan a aumenten y estemos más activos y con ganas de interactuar con los demás; de ahí que el refranero popular diga que “la primavera la sangre altera” o que haya toneladas de literatura acerca de los amores de verano.

Las estaciones no son la únicas responsables

Hay que señalar, sin embargo, que la biología, aunque es un factor importante y que sugiere tendencias de comportamiento, no resulta en absoluto determinante. Podemos tener una vida social muy activa en invierno o estar más retraídos en verano porque, al final, eso dependerá de nuestro estado de ánimo y de aquello que sintamos en un determinado momento de nuestra vida. Por ejemplo, si una persona se deprime en otoño sin motivo aparente, no hay que achacarle todo al cambio estacional porque, simplemente, éste ha sido el catalizador de algo que se estaba larvando desde tiempo atrás.

Una forma inteligente de afrontar los cambios estacionales es conocer qué implican orgánicamente y, una vez que lo tenemos interiorizado, utilizar a nuestro favor cada cualidad para reconectar con nuestro ser; siendo coherentes en la medida de lo posible, entre lo que nos pide nuestro cuerpo en cada momento y nuestros actos.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Afectan realmente las estaciones al estado anímico?

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