Todo el mundo se enfada en muchas ocasiones. Pero experimentar una ira fuerte puede dañar la salud mental y también física, llegando a afectar tu relación con las personas de tu entorno. Es muy importante aprender a controlar las emociones y que te tranquilices por tu propio bien y por el de los que te rodean.
Observa las señales psicológicas de la ira. Sin duda la ira es una emoción psicológica, pero también fisiológica, ya que involucran reacciones químicas en nuestro cerebro. Hay un proceso complejo cuando nosotros nos enfadamos; cuando te enfadas, la amígdala manda una señal de socorro al hipotálamo, el cual envía epinefrina a todo el sistema nervioso autónomo a través del sistema nervioso simpático hacia las glándulas adrenales, las cuales comienzan a bombear epinefrina (adrenalina) en todo el cuerpo. La adrenalina prepara al cuerpo para enfrentarse a una amenaza, aumentando el ritmo cardíaco y agudizando los sentidos.
Piensa y valora qué puedes permitirte; por ejemplo, si utilizas la ira para reemplazar otras emociones que te sean más difíciles de controlar, trata de consultar con un terapeuta para aprender pautas de cómo reprimir esa sensación.
Acepta que a veces la ira controlada puede ser una emoción normal. La ira no siempre tiene que ser algo malo, a veces puede ser hasta saludable. Por ejemplo si percibes que alguien te hace daño, probablemente te enfades y esa ira te ayudará a confrontar a esa persona que te hace sentir así.
Aprende a identificar cuando la ira está fuera de control. Si bien la ira puede ser saludable a un modo de desahogo, también puede ser lo contrario. Si padeces algo de esto, podemos recomendarte la ayuda de profesionales: cosas insignificantes que te hacen enfadar, dar golpes o gritos o el mal comportamiento aparece una y otra vez.
Controlar la irá crónica. Se puede realizar actividad física; cuando hacemos deporte liberamos endorfinas que te ayudan a calmarte, lo que libera nuestro cuerpo y por eso la sensación de bienestar. Practica actividades de cardio o actividades que ayuden a tu mente, cualquier tipo de ejercicio puede ser bueno según tus necesidades.
Duerme lo que necesites. Se ha demostrado que dormir entre 7 a 8 horas son beneficiosas para nuestro cuerpo.
Controlar la ira cuando surge. Trata de tomar un descanso cuando notes que la ira va apareciendo.
A veces enfadarte o llorar no es malo.
Respirar profundamente siempre ayuda, la respiración profunda es uno de los pasos más importantes ya que puede ayudarte a controlar esa emoción tan fuerte.

Consejos:

– Controla lo que dices cuando estás enfadado, nunca se siente lo mismo cuando estamos enfadados a cuando estamos en un momento de paz.
– Escucha canciones tranquilas.
– La meditación siempre va a ser un buen aliado, va ayudar a aliviar tu estrés.
– Piensa en el estrés que te impones: ¿te gusta sentirte de esa manera? Si no es así, cámbialo.
– Siempre que puedas busca ayuda de un profesional. No es nada malo y nada de lo que te tengas que avergonzar, es más, todo lo que te puede aportar va a ser beneficioso.

Advertencias:
Siempre trata de alejarte cuando te des cuenta de que está a punto de aflorar tu ira.
La ira nunca es una excusa para arremeter o abusar (física o verbalmente) de las personas a tu alrededor.
Si en algún momento piensas en hacer algo que te lastimaría a ti o a otros, consigue ayuda inmediatamente.

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