Había una vez una joven llamada Martina que vivía en un pequeño pueblo en el campo. Aunque no era muy hermosa, tenía un corazón grande y una sonrisa encantadora. Un día, conoció a un chico llamado Julio, quien era guapo, divertido y apasionado. A pesar de que Martina no era el tipo de chica que solía atraer a Julio, él se sintió atraído por su personalidad y se enamoró de ella.

A medida que pasaba el tiempo, Julio y Martina se volvieron muy cercanos y compartieron todos sus secretos y sueños. Aunque estaban muy enamorados, decidieron mantener su relación en secreto porque temían lo que dirían sus amigos y familiares.

Pero a pesar de sus esfuerzos por mantener su amor oculto, era imposible ocultar sus sentimientos. Cada vez que se veían, sus ojos brillaban con amor y alegría. Y aunque intentaron evitar que nadie se diera cuenta de lo que sentían, pronto todo el pueblo se enteró de su amor secreto.

Finalmente, Julio y Martina decidieron dejar de intentar ocultar su amor y se abrazaron delante de todos, sin importar lo que otros pudieran decir. Y aunque algunos de sus amigos y familiares no estaban de acuerdo con su relación, aprendieron que el amor es una fuerza poderosa que no puede ser ocultada, incluso por los ojos.

Moraleja: El amor es un secreto que los ojos no saben guardar, así que es mejor ser honesto y no tratar de ocultar lo que sentimos.

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