Actualmente, este concepto se utiliza con mucha frecuencia en el ámbito psicológico. Pero, ¿cómo identificar gente tóxica? La realidad es que resulta más terapéutico hablar de personas difíciles que tienen actitudes complejas. Desde este punto de vista, la dificultad se supera. Por el contrario, lo tóxico se evita.

La mejor solución para ayudar a una persona así no es alejaros de ella. Todos podemos vivir etapas en las que tenemos un carácter complicado porque no nos sentimos bien con nosotros mismos, pero eso no significa que no podamos ser individuos más positivos. En ese caso, lo más aconsejable es reducir el contacto para que los encuentros sean menos frecuentes, y elegir planes en los que el objeto de atención sea un fin externo, por ejemplo, ir al cine para ver una película.

Existen cuatro tipos de vampiros emocionales:

1. La persona envidiosa es aquella que siente tristeza por todo lo bueno que os pasa a vosotras. No se trata de un síntoma de maldad por su parte, sino de una carencia propia que le lleva a vivir centrado en aquello que le falta en lugar de en aquello que posee. ¿Cómo podéis identificarlo? Cuando compartáis con él las mayores de vuestras alegrías, os daréis cuenta de que recibiréis a cambio comentarios bañados con sarcasmo e ironía. Estos vampiros emocionales se nutren de los celos. Además, la envidia también crece en la era de las redes sociales donde muchas personas viven aquello que comparten otras en Instagram, como un escaparate de la perfección vital en donde la alegría se expone en selfies.

2. El amigo que encuentra en cualquier excusa el motivo perfecto para protestar. Vive pegado a la insatisfacción crónica puesto que su lenguaje es principalmente negativo. Su discurso personal es pesimista. Y después de compartir un plan con él, volvéis a casa con un agotamiento psicológico, puesto que las emociones también se contagian. Las quejas son vampiros emocionales que roban una infinita felicidad cotidiana. Quien está en esta posición existencial, no agradece los pequeños placeres del presente.

3. El egocéntrico, es ese amigo cuya vida gira en torno a sí mismo. Cuando quedáis para pasar la tarde juntos tomáis automáticamente el rol de confidente de un modo automático porque no os deja otra opción. Las conversaciones son en realidad monólogos. Puede que ni siquiera pregunte qué tal estáis. Estas conversaciones producen sensación de soledad porque tenéis la sensación de ser un mero instrumento al no tener espacio para interactuar de un modo real en la charla.

4. El amigo victimista. Se toma todo de un modo personal. Actúa como si solo él tuviese dificultades cotidianas. Tiende al dramatismo. Si le proponéis posibles soluciones para sus problemas, termina reprochándoles que para vosotras es muy fácil hablar desde vuestra posición. Siempre os recordará que no le comprendéis. Se alimenta de la autocompasión, la pena y la lástima, y también idealiza vuestra propia vida. Se comporta como si nadie más tuviese problemas, dificultades y tristezas.

Estos datos os ayudarán a identificar gente tóxica en vuestro entorno más cercano. Pero esta información puede serviros de introspección para reflexionar sobre si vosotras habéis podido interiorizar actitudes etiquetadas como complejas desde el punto de vista psicológico. Si últimamente habéis tenido dificultades en vuestras relaciones personales es recomendable que reflexionéis sobre qué grado de responsabilidad tenéis en todo aquello que está pasando.

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