Fresas, chocolate, vainilla, jalea real, frutos secos, marisco, higos…una gran lista que podemos clasificar bajo el nombre de “alimentos afrodisíacos”, pero, ¿existen de verdad los afrodisíacos? ¿Es un mito o una realidad?

Si navegamos por internet y tecleamos “alimentos afrodisíacos” nos aparece una gran lista, desde la canela hasta el anís o la miel. Estos alimentos se definen como aquellos que al consumirlos generan un aumento del apetito sexual, una excitación o una estimulación. Sin embargo, algunos investigadores y científicos aseguran que “relativamente”. 

¿Hay algún alimento que contenga alguna sustancia que realmente incremente de la líbido? ¿Verdad o mentira? ¿Es suficiente con ingerir una fresa, una ostra, o un trozo de chocolate para tener deseo sexual? he estado leyendo artículos de un nutricionista, una psicóloga sexóloga y un médico neurólogo para estudiar estas y otras cuestiones.

Alimentos afrodisíacos: ¿Mito o realidad?

Según una conocida sexóloga, existen las dos cosas: el mito y la realidad.

Científicamente, no está tan claro que un alimento en sí mismo sea afrodisíaco o estimulante, sino que realmente hay otros muchos factores que influyen en que ese alimento aumente el deseo sexual. Entre esos factores encontramos:

La compañía de la pareja.

El entorno donde nos encontremos.

La hora o el lugar en el que se produzca el encuentro.

Se dice que el sexo está principalmente centrado en el cerebro: Los estímulos que solemos recibir con la comida o la bebida llegan a nuestro cerebro a través de los alimentos y es ahí donde realmente se le da el significado de excitante o no. Cuando esos mensajes llegan al cerebro se conectan con nuestra memoria de otras experiencias y eso hace que no solo un alimento, sino el entorno, pueda ser más excitante.

Aunque no esté del todo demostrado que el consumo de un alimento u otro pueda participar en el proceso del deseo, un conocido nutricionista afirma que “nutricionalmente sí que existen sustancias que pueden participar en el deseo sexual”.

 Para un conocido médico de la Sociedad Española de Neurología (SEN), los alimentos afrodisíacos son más un mito que una realidad ya que “el verdadero afrodisíaco es nuestro cerebro porque somos nosotros con nuestra imaginación los que podemos llegar a conseguir una excitación sexual”.

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El mito

Un plato de fresas con nata como postre en un menú del día en mitad de una larga jornada de trabajo o unas fresas alrededor de un jacuzzi espumoso con tu pareja desnuda dentro esperándote. Está claro que la situación no es la misma, pero las propiedades de las fresas son las mismas.

Esa fresa que un agricultor recoge en el campo ¿es la misma con la que podemos llevar a cabo nuestro juegos sexuales?, por lo que en este sentido, tal y como nos cuenta una colaboradora de la Asociación Española para la Salud Sexual, el entorno, la compañía, la situación y la manera de presentarlo o comerlo es más importante que el alimento en sí mismo.

“A nivel sexual influye más el cómo, el cuándo y con quién se come que los nutrientes que contiene aquello que me estoy comiendo”.

Establecer una lista concreta y cerrada de alimentos afrodisíacos no tiene mucho sentido, ya que no existe una regla general para poder clasificar cuáles producen deseo sexual y cuáles no. Para una persona puede ser muy afrodisíaco el marisco porque le produce cierto estímulo sexual, mientras que para otra su olor puede generar de todo menos deseo, gente consume dulces y chocolate a diario sin motivacion ninguna, al igual que hay mujeres que lo comen exclusivamente como momento placentero.

Tanto en internet como en otros lugares encontramos diferentes listas de alimentos afrodisíacos: desde la avellana, el apio, la nuez, el té, el higo, el chocolate, el marisco, las ostras… pero tal y como aseguran la mayoría de nutricionistas “hay muchos falsos mitos nutricionales que si los analizas no tienen mucha razón de ser”.

Es decir, no existe un alimento “milagrosamente estimulante” que al comerlo despierte de manera sistemática nuestro deseo sexual. Coger la nata con un dedo y ofrecérsela a tu pareja de una manera sutil puede aumentar la líbido, pero, esa misma nata encima de un flan que te sirven en casa de tu madre con toda tu familia, ¿despierta el mismo deseo?.

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La realidad

No todo es un mito, también hay algo de verdad. “Existen agentes que potencian el deseo sexual y que se pueden encontrar en algunos alimentos”

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A pesar de que hay sustancias químicas que pueden estimular el deseo, el doctor del artículo que examine asegura que el primer paso para comenzar una relación sexual es tener ganas de relacionarnos con el entorno. Éstos son los componentes de los que habla el neurólogo:

Sustancias que activan el interés por el resto de las personas.

Sustancias que incrementan la afectividad hacia otras personas.

Fármacos que actúan sobre los órganos reproductores. Potencian tener una erección y eso lleva al apetito sexual, aunque no se consideren un afrodisíaco, estos medicamentos se utilizan para aumentar la líbido.

La serotonina es una sustancia relacionada con la afectividad y que se utiliza en los antidepresivos. La dopamina ayuda en la interacción con el entorno y es una sustancia que les falta a los enfermos de Parkinson.

“Algunos nutrientes pueden potenciar la estimulación o segregación de estas hormonas (la serotonina y la dopamina)”, afirman los estudios.

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El chocolate es el alimento que más se acerca a la definición de “alimentos afrodisíacos”.

Tal y como explica el neurólogo, “el cacao tiene una sustancia que es la feniletilamina, que puede activar la serotonina. Ésta puede ser la razón de porqué el chocolate se considera afrodisíaco. Activa los centros de recompensa por lo que cuando una persona toma cacao se siente bien con uno mismo y se considera un antidepresivo”.

Además, en algunos animales se ha comprobado que existen unas sustancias que facilitan la respuesta sexual, en concreto el neurólogo habla de la Yohimbina, una sustancia química que se encuentra en algunas plantas y que en ciertos animales (como los gatos) potencian el deseo sexual.

Las ostras es otro de los alimentos más nombrados en las listas afrodisíacas, “tiene que ver con una sustancia que está en el cerebro (la NMDA) y se utiliza en los procesos de algunos neurotransmisores además de que puede favorecer la formación de las hormonas sexuales”, afirma el neurólogo de la SEN.

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El nutricionista que mas trata estos temas, explica que existen otros nutrientes como son el cinc, la arginina o el magnesio que se pueden relacionar con el deseo sexual y la actividad cerebral. ¿En qué alimentos los podemos encontrar?

El cinc: el marisco (como las ostras) o la carne roja.

La arginina: los lácteos, la carne, el marisco o las legumbres.

El magnesio: en el chocolate o el cacao.

Sin embargo,  nutricionalmente no afecta tanto qué comemos a la hora de tener más o menos deseo sexual.

Carne roja o legumbres: dos alimentos que seguramente no aparezcan en ninguna de las listas de afrodisíacos, ¿cuál es la razón?

Que normalmente los alimentos conocidos con estas propiedades lo son pero no por su contenido nutricional sino porque:

Son de colores vivos y nos recuerdan a los órganos sexuales: el plátano, el aguacate, las fresas, el chocolate…

Son alimentos que suelen comerse con las manos y no con un tenedor: las fresas, la nata, el chocolate…

Tienen formas que recuerdan a los genitales masculinos o femeninos de manera que estimulan la fantasía y a su vez la fantasía favorece el deseo sexual: el plátano, el aguacate, las ostras…

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Por tanto un alimento afrodisíaco/estimulante no es aquel que contiene “X” gramos o miligramos de una sustancia concreta , sino que influyen aspectos al margen de la nutrición. 

Pero no solo es cuestión de comida, la bebida también tiene algo que contar. “El alcohol en el vino o el champagne produce una deshinibición a nivel cerebral y un mayor riego sanguíneo por lo que favorece el flujo en la zona genital y facilita el deseo sexual, la excitación y el deseo de llegar al orgasmo aunque en cantidades muy altas puede provocar en el hombre disfunción eréctil”

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Una escena afrodisíaca

Hoy estais solitos en vuestra casa., él prepara en el salón: velas, pétalos de rosa, una luz tenue, y un olor excitante. La mesa la completa una botella de vino tinto en copas grandes de cristal, un plato de marisco(ostras) y otro de espárragos con mayonesa muy suave, y de segundo, solomillo poco hecho.

De postre: un montón de fresas bien gordas y jugosas, un bote de nata y una fondue de chocolate.

Esta cena tan excitante anima a la pareja a jugar con la nata, el chocolate y el cuerpo del otro. “Es cuestión de que la pareja se sienta bien y poder explorar y experimentar los dos juntos: todo depende de la imaginación que tengais, de con quién estés o de qué desees hacer en tu momento íntimo”.

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fresas

 

 

Opinión personal: Bueno queridos lectores de S.C gracias por leer mi artículo, para mi parecer puede que un filete contenga gran cantidad de sustancias afrodisíacas, pero sinceramente a una servidora no le produce ningún estímulo, ¿vosotros que pensáis? ¿es mas el ambiente y el conjunto de formas sabores, y situaciones como yo pienso, o nutricionalmente sus propiedades son afrodisíacas? habramos un pequeño debate, un saludo a todos 

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