Noruega es el poder de la naturaleza. Así reza la promoción turística de este bello país del norte de Europa. Viajar allí, descubrirla, nos dejará muy claro que se quedan cortos.

Toma nota

Cuando llegamos a Noruega, descubrimos, a la vez, la belleza de la tranquilidad y sensación de quietud que nos produce contemplar sus espacios naturales. También es naturaleza salvaje, naturaleza intacta. Parece -sentimos- que nadie más podrá disfrutar de aquello, como nosotros lo estamos haciendo.

Su capital, Oslo, es única. La combinación de la vida urbana y naturaleza nos llevará a disfrutar de experiencias únicas.

Noruega nos ofrece muchas formas distintas de disfrutar del país y de su naturaleza. Ejemplos de ello son:

Bergen. La segunda ciudad del país se encuentra entre el mar y las montañas. Ambos espacios naturales la abrazan y la adormecen. Sus hermosas casas de colores con vistas al mar pueden ser el punto de partida para descubrir los vírgenes fiordos, a los que podremos acceder, desde allí, en barco.

Flam. Nos propone otros espacios y momentos. Muchos definen que la mayor experiencia es un “viaje en el tren más bonito del mundo”. Y es verdad. Podremos abordar relacionarnos con la naturaleza noruega desde un tren que nos llevará a disfrutar de montañas nevadas y fiordos exuberantes, de montañas escarpadas y ríos salvajes, que van desarrollándose a lo largo de la vía del ferrocarril.

Otro espacio natural único que visitar es Preikestolen o La Roca del Púlpito. En la región de Stavanger descubriremos 3 impresionantes maravillas de la naturaleza que jamás deberíamos perdernos. Una de ellas, el Púlpito, es un espacio que se encuentra a 604 m sobre el nivel del mar. Un cortado que nos permite disfrutar de una de las vistas más hermosas sobre el fiordo de Lysefjord, otra de las bellezas que descubrir. Esta plataforma fue reconocida por la revista Lonely Planet como uno de los miradores panorámicos más espectaculares del mundo. No muy lejos de allí está la Playa de Sola. Muy cerca del aeropuerto podremos descubrir 2 km de arenas blancas en el mar del Norte.

Disfrutando de todas estas sensaciones y vivencias, aún no habremos visto nada. Solo habremos disfrutado del sur del país, el espacio más “socializado”, de las ciudades más habitadas.

Giraremos nuestros caminos al norte. Allí la naturaleza es mucho más salvaje.

Tromso será nuestra primera parada. La visión de las auroras boreales nos enervará. Si seguimos un poco más al norte, llegaremos, precisamente, al Cabo Norte. El punto más al norte de Europa continental se enclava en el interior del Círculo Polar Ártico. Allí podremos disfrutar de las largas noches de sol, en verano.

Miles son las experiencias que nos ofrece descubrir Noruega. Es sentirse dentro de una naturaleza salvaje y virgen solo para nosotros.

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