El amor es la condición afectiva de un sentimiento resplandeciente, enérgico con una ternura inocente, un apego de entrega incondicional sobre la persona querida y una energizante explosión interior que conquista el sentido de la vida y adora la propia.

Planta cara a la rutina

Tomar conciencia es uno de los puntos más importantes, el día a día acecha, el cansancio, el estrés, las obligaciones, etc. y cómo una irrefrenable sintonía muchas veces se desborda en la confianza. Esta costumbre debe interrumpirse, nuestra pareja es nuestro confidente, pero no podemos caer priorizando en sobrecargar y sembrar monotonía con los agobios exteriores.

Dejar fluir. El puente de la solidez se genera con voluntad, no debemos precipitarnos, todo fluye y surge mejor sin forzar situaciones. Más allá del ensueño de los inicios con el factor temporal hallaremos la pureza real de amar, la estabilidad y seguridad.

Exprésate. Confíale ser tu mejor amigo, comunícate, sincérate, habla sin prejuicios.

Delante de las dificultades, reto de superación. El viento en popa, las mariposas rosas y la imagen de excelencia del período de enamoramiento decaerá paulatinamente, pues en algún momento las dificultades lógicamente aparecerán y la convivencia implicará desvaríos de lo que consideramos perfecto. En este momento es culminante el razonamiento entre ambos acerca de los puntos de vista y la transparencia de las discrepancias, que con complicidad han de ser correspondidas a buscar ajustes apropiados entre ambas partes.

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Rutina. Juega a favor del amor, nos mostrará si nuestro vínculo es el producto de una decisión de construir conjuntamente y unidireccionalmente. El paso del tiempo fortalece los lazos, la alegría de la aceptación, la sonrisa de concebir la atención y la escucha altruista y predispuesta, la visión de un futuro.

Aprende del otro. Pertenecer a la inclinación de desear conocer al contiguo, aprender de él, aceptar y respetar su persona sin reproches ni críticas, compartir, buscar puntos en común y potenciar entretenimientos, revivir la pasión con sorpresas, ser cariñoso, realizar llamadas o mensajes inesperados, fortalecer los momentos con la magia de los motes, de un te quiero, ser detallista, no tener miedo a la entrega, no temer al compromiso, la sonrisa será la alegría que ejercita el motor de la ilusión e impulsa la imaginación.

Mima y déjate amar. No olvidarse de uno mismo, buscar espacios propios, no apartar nuestras relaciones familiares ni de amistad, cuidar la mente, el cuerpo, la imagen, la autoestima, buscar situaciones en las que echarse de menos es saludable. Para querer primero debes quererte tú.

Finalmente, ser siempre uno mismo. El amor nutre a la persona, nuestra pareja no es imprescindible para vivir, los cuentos de princesa y los mitos deben desaparecer, las relaciones sanas, sin embargo, hacen que el día a día de convivir sumé y nos resplandezca de felicidad.

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