Salir con alguien puede ser difícil para las dos partes: miedos, nerviosismo, ansiedad… Especialmente en la primera cita. Y aún más si se han conocido a través de Liruch y es la primera vez que se ven en persona.

Las cosas no están yendo como quieren. Su lenguaje corporal es rígido, aunque quieran demostrar lo contrario. Si bien ambos se gustan mucho, este mensaje no llega al otro. ¿Por qué, si ambos están interesados en seguir citándose, esto no sucede? Hay algunos tips que quizá no se les haya ocurrido poner en práctica.

No te centres en lo peor

Las personas con ansiedad tienden a preocuparse sobre lo que podría ir mal en una situación y de ahí a temer que harán o dirán algo de lo que avergonzarse. Estos pensamientos no solo crean un estado mental muy negativo caracterizado por el miedo y la impotencia, sino que también puede alterar el cuerpo a nivel físico, aumentando la secreción de hormonas del estrés.

Pensar en negativo no te deja sacar lo mejor de ti y la mejor forma para superarlo es dejar de darle vueltas a qué puede salir mal. En cuanto algo te preocupe, olvídalo y piensa que es solo un pensamiento o un estado mental que se irá sin más al igual que ha venido. Esta técnica se basa en la meditación y muchos estudios han demostrado que la meditación ayuda a reducir la ansiedad.

Otra cosa que puedes hacer cuando te sientas estresado o te dé ansiedad es hacer una pausa unos minutos y simplemente centrarte en la respiración. No te centres en los pensamientos: simplemente deja que se vayan y vuelve a centrarte en la respiración hasta que te relajes y te sientas más calmado.

Dar la mejor versión de uno mismo

Sin duda, lo mejor, según los expertos, es gustarnos y querernos a nosotros mismos: “No gustarse es la consecuencia de mirar con mucha más atención lo que no nos gusta de nosotros que lo que sí. Cuando lo hacemos, sin darnos cuenta, mostramos esa imagen a los demás y por eso acaban atendiendo a esa parte de nosotros”, sostiene Bustamante. Además, añade: “Cuando no nos gustamos a nosotros mismos, les mostramos a los demás la parte menos hermosa de nosotros, no les dejamos ver la versión más bella y en realidad más real“.

Algo que puede ayudarnos a sentirnos más seguros en esos primeros encuentros es “no fingir que somos diferentes“, dice Congost. Esto es, “si hay algo que nos genera inseguridad, va bien incluso comentarlo, porque así al hablarlo le quitamos peso y si el otro reacciona correctamente, nos sentiremos muy bien y mucho menos preocupados”, aconseja.