Hacer el amor es una práctica muy íntima tanto que a menudo harás cosas de manera inconsciente, pero que llamarán la atención de tu pareja y harán que se pregunte la razón de dicho comportamiento. Esto, en muchos casos, es debido a la inseguridad que provoca compartir nuestra intimidad, lo que hará que se fije y busque gestos en ti que le harán dudar de si está haciendo algo mal.

Uno de esos comportamientos es, por ejemplo, el hecho de que comúnmente las mujeres cerramos los ojos durante el sexo. Esta acción con frecuencia causa que ellos se pregunten cuál es la explicación. Algunos llegan a una conclusión errónea, que les hace sentir feos, y otros creen que nos imaginamos estar con otro hombre.

Pero quienes han intentado buscar una explicación a este fenómeno comúnmente lo han atribuido a la inseguridad femenina. Del mismo modo lo dicen sobre el hecho de que algunas mujeres solicitan apagar la luz durante el acto sexual. ​Y, a pesar de que tristemente es cierto que millones de mujeres tienen inseguridades sobre sus cuerpos, esta no es la razón más ajustada a la realidad.

¿Existe una explicación científica?

Pues lo cierto es que no. A lo largo del tiempo se han realizado cientos de estudios científicos, pero nunca se ha conseguido llegar a una conclusión determinante. La teoría más apoyada explica el dicho popular que dice “No debes confiar en quien te besa sin cerrar los ojos”, y es que en las experiencias sexuales buscamos un placer extremo. Debido a que dispones de cinco sentidos, a menudo podrás llegar a sentirte sobreestimulada, lo que se traduce en una reducción en la atención que prestas a determinado aliciente. Por ello, si eliminas el sentido de la vista, tu cerebro utilizará más recursos en otros sentidos, como por ejemplo el auditivo o el tacto.

Las tareas visuales requieren de un alto nivel de carga perceptual. Esto quiere decir que, si dispones del sentido de la vista, todos los sentidos restantes se convertirán en receptores de estímulos secundarios. Por ello, mientras besas cierras los ojos de manera instantánea e inconsciente, lo que permite a tu cerebro anular cualquier estimulo visual y admite una mayor concentración en el sentido del tacto.

Este fenómeno no solo sucede en el género femenino, sino que también ocurre en los hombres. Por lo que generalmente, cerrar los ojos durante el acto sexual significará aportar mayores recursos a la percepción de caricias, lo que permitirá una mayor estimulación y un placer más intenso para ambos.

Así que, si notas que tu pareja tiene los ojos cerrados mientras hacéis el amor, no tienes nada de que preocuparte. Lo más probable es que lo haga para poder sumergirse más en la experiencia y apreciar tu cuerpo sin distracciones.

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